martes, 27 de enero de 2009

PONT DE LA TRINITAT



Bueno, ya estoy un poco hasta las narices de ver, sentir y padecer unas obras de nuestro maravilloso ayuntamiento en este antiguo puente del s.XV. Lleva casi un año y medio con andamios y restaurandose las aceras del mismo. Yo paso por este puente todos los dias andando (excepto cuando no trabajo), y es un puente muy transitado por todo tipo de vehiculos, con el problema añadido que al estar en obras una de las partes del puente, una de las aceras está inhabilitada para los peatones y un carril para los vehiculos, creando con ello que en un determinado momento este todo el puente lleno de vehiculos esperando a que se ponga el semáforo en verde y cuando el transeunte (por ejemplo, yo) lo atraviesa respira una autentica barbaridad de humos contaminantes, sino es que hay que esquivar alguna que otra moto que invade la acera para avanzar.
Espero que esta protesta no quede en saco roto y haga que finalizen estas interminables obras, porque, claro, lo ideal, sería que fuera cerrado al tráfico rodado, pero bueno, primero son los vehiculos y después las personas..., verdad, Rita?
Añado fotos que lo ilustran.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo también paso por ahí todos los días... Pero en moto. Reconozco que soy de esos que de vez en cuando se suben a la acera de vez en cuando.
Pero es que los humanos somos así de inútiles.
A sabiendas que ese semáforo tarda poquísimo en volver a ponerse en rojo, los coches se lo toman con mucha filosofía cuando están esperando:
Semáforo en rojo, me quito un moco, lo miro bajo la ventanilla, lo tiro, se me queda pegado en el dedo, lucho... Cae, cambio de emisora en la radio, canto... Me miro en el espejo si quedan restos del moco... Se pone en verde.
Sigo mirando en el espejo cotilleo el coche de al lado, !huy¡ se ha puesto en verde, aprieto el embrague, pongo primera lentamente no sea que el coche padezca, y salgo con precaución por si me golpean. Mientras tanto, hay una cola de veinte coches tras de mí que tendrán que esperar al menos dos veces que el semáforo se ponga en rojo, pero me da igual, son todos unos imbéciles, yo no.

Eso es lo que se puede ver cada 30 segundos en ese (y tantos) semáforo, obligando a que los peatones respiren humo y que las escurridizas motos suban a la acera.

Los políticos tienen gran parte de culpa, pero no olvidemos que el resto de la culpa la tenemos nosotros.

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